Puede parecer extraño, pero algunas actitudes de la adolescencia pueden sugerir algo muy diferente. Los adolescentes no acostumbran a decir "quiero ir al psiquiatra", cuando algo pasa en su interior, mismo con las múltiples formas de mostrarlo. Pero muchos de los primeros síntomas de una depresión o una esquizofrenia pueden confundirse a menudo con actitudes y pensamientos propios de esta edad convulsa.
Entre sentirse un poco depresivo y meterse en una depresión es una línea muy tenue, y los jóvenes pueden expresar cansancio extremo, pérdida de peso, trastornos del sueño, sentirse inútil o desamparado y tener una pérdida de ánimo o de interés por lo que antes les gustaba. Teniendo en cuenta que 75% de las enfermedades mentales suelen arrancar en la pubertad no se puede hacer oídos sordos.
En algunos países, como Australia, Reino Unido y Canadá, los servicios de atención primaria están ya preparados para detectar la psicosis en su fase incipiente.
Con el avance del consumo de drogas (ilegales o no) por parte de adolescentes la prevención y la detección precoz favorecen en tratamiento y también la desestigmatización del trastorno mental grave.
Por eso invertir en la prevención nunca sale a cuenta, porque no solo ahorra sufrimiento, dosis de fármaco y estigma.
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